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No mates a tus padres, por el momento


Describe Krugman y metaforiza en su columna del Times sobre un 'Chutzpah' macroeconómico cuando lee una declaraciones de Trichet (presidente del Banco Central Europeo entre 2003 y 2011 y por tanto, ejecutor de las primeras medidas para atenuar los efectos de la crisis), en las que afirma que no se arrepiente de ninguna de las decisiones que tomó a cargo del BCE hasta el año pasado.

Este término judío tiene diversas acepciones y en este caso interesa la que consiste en asesinar a los padres de uno mismo, para luego pedir clemencia por orfandad. Krugman, de ideología keynesiana bien orientada a lo que nosotros llamamos 'izquierda' opina que Trichet actuó mal en tanto en cuanto no utilizó medidas expansionistas para minorar los efectos de la crisis. En lugar de inyectar dinero en el sistema para activar una economía deprimida o bajar los tipos de interés a mínimos históricos como hizo la Reserva Federal (homólogo del BCE en EEUU), se resistió varios meses a hacerlo bajo la doctrina alemana de control del gasto y austeridad monetaria. Para el afamado economista esto no hizo más que desalentar aún más al viejo continente.

Trichet se lamenta una vez se ha jubilado de que la Macroeconomía (que viene a ser la economía en una visión global, teniendo en cuenta todo el conjunto de bienes, servicios, ingresos, gastos, empleo, etc) no haya sido capaz de dar una solución al problema acuciante desde finales de 2007, de orientar la política hacia el remedio milagroso. Entonces encontramos esa relación con el término de origen hebreo cuando, habiendo matado a tus propios padres con unas decisiones depresoras, pides misericordia porque 'el sistema' no ha sido capaz de proveer. Lo que parece no comprender nadie es que ese ente llamado 'sistema' somos todos, y que la determinación de los políticos afecta a cada individuo y a la postre al global de la economía. La solución está, por tanto, en lo que deciden ellos y cómo reaccionamos nosotros. No en un término intangible que debe salvarnos de la quema.

Y yo digo, sin conocer las características y la urgencia de la deuda española o las necesidades de disminución de déficit al detalle, que la política de fuertes recortes que se está aplicando en España (no dudo de la necesidad que hay de disminuir costes) puede terminar en un escenario similar a este. Que dentro de unos años nuestros políticos no culpen a la estructura del país o a otros de una depresión continuada, de que los principios de la economía mixta no han funcionado cuando lo que precisasteis en 2012 fue desincentivar el consumo y por ende, la actividad.

España, no asesines a tus padres para luego pedir clemencia por ser huérfano. Eso significará listas de espera en las oficinas de empleo y 450 inscritos en cada de oferta trabajo, porque no duden que si la cosa no va bien, mirarán a otro lado y culparán a ese ingrato sobre el que suelen recaer las culpas, el sistema.

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