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A un paso



Mario Monti y Rajoy se plantaron ante Merkel, incluso el primero amenazó con su dimisión como medida de presión justo después de haber mandado a la Mannschaft a casa. Las bolsas europeas reaccionan poderosamente al alza y el mercado de deuda calma la tendencia de las últimas semanas.

Esta senda de actuación ha sido bien recibida a todos los niveles y parece el primer avance real después de muchos tropiezos desde que Alemania decidió que la máquina de hacer dinero debía ponerse en marcha. Sólo queda la rúbrica final y entonces veremos cuán flexible e incondicional es la inyección de €uros en las economías mediterráneas.

Sólo queda ese último paso, y ya sabéis a lo que me refiero...


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Episodio 4

Nunca pensé que un duelo entre los dos mejores planteles de Europa pudiese convertirse en un hastío que, al menos, ya ha terminado. Han sido estos cuatros partidos de todo menos una razón para divertirse, para nada podemos calificarlos como el gran espectáculo que nos quisieron vender y todo esperábamos. Una pena.
Todos y ninguno somos los culpables de la ausencia de fútbol en los cuatro partidos, se resaltó cualquier otra cosa por encima de la pelota día tras día en todos los periódicos, telediarios y charletas de barra de bar.

F.C. Barcelona: Valdés, Alves-Mascherano-Piqué-Puyol, Busquets-Xavi-Iniesta, Villa-Pedro-Messi. En los primeros minutos de partido el Barça trata de hacer algo parecido a lo de la ida con ese 4-4-2 del que ya se habló en el episodio 3, pero el Madrid va fuerte arriba y ocupa el campo blaugrana con más jugadores de lo esperado. Por ello, el partido se rompe pronto y Messi pasa a ser el falso 9 de costumbre. En defensa como siempre, fuerte presión desde los tres de arriba y con un Messi más agresivo en la misma que en otras ocasiones.

Real Madrid: Casillas, Arbeloa-Carvalho-Albiol-Marcelo, Xabi-Lass, Di María-Kaká-Cristiano, Higuaín. En el habitual 4-2-3-1 del Real Madrid de Mourinho pre-clásicos. Esta vez sí pudimos ver al Madrid desplegado con la posesión del balón y en esas ocasiones el dibujo era este; con Di María en derecha y Cristiano por la izquierda. En defensa empezó presionando fuerte, se situaba con dos líneas de cuatro más Kaká e Higuaín sueltos en la primera presión. Cuando había que ir a robar fuerte los dos volantes exteriores avanzaban hacia los laterales del Barça haciendo un 4-2-4 sólo cuando la salida del Barcelona no era del todo limpia.


Con los planes del rival claros sobre la pizarra ya pocas sorpresas se podían dar. Después de haber reaccionado por dos veces a los planteamientos rivales, en este cuarto encuentro no había nada más que poner sobre la mesa salvo la mejor versión de cada uno, eso sí, con los visitantes necesitados de arriesgar más de lo que preferirían. Mourinho introduce en el once dos cambios significativos -más allá de los relacionados con las bajas de Khedira, Pepe y Ramos- mandando al banco a Özil y Adebayor. Busca la velocidad y tenacidad del 'Pipa' en la punta y el acierto y verticalidad de Kaká en los tres cuartos. Sobre el papel parecieron cambios que hacían del equipo blanco algo más dañino, peligroso y rápido en ataque, a posteriori podemos decir que el brasileño sale bastante tocado por su incapacidad tanto en la presión como en el aprovechamiento de los espacios. Tan cierto como esto es que Özil y Adebayor no fueron ni la mitad de determinantes que en clásicos anteriores, esta vez el alemán estuvo gris y el Togolés dio un espectáculo lamentable con cuatro faltas en las que nunca quiso tocar la pelota.

Viendo los primeros 45 minutos de partido, no cabe duda que Jose acertaba sacando trivote antes que su esquema habitual frente al Barcelona. En una primera mitad en la que el Madrid trató de ir a por el Barcelona e incluso a veces quitarle la pelota, el resultado fueron cinco ocasiones de gol para los locales por ninguna para los visitantes. La concesión de espacios hace de los de Guardiola una máquina imparable. Betis y Shakhtar lo comprobaron con sus planteamientos agresivos y ayer también pudo hacerlo el Madrid. Casillas y la falta de acierto blaugrana evitó una merecida ventaja al descanso. Messi y Xavi dejaron de tener el obstáculo continuo de Pepe en sus espaldas y se sintieron libres, lo que hizo a la postre que Iniesta jugara donde mejor lo hace. No todo fue malo para el Real sólo que se toparon con un partido de Mascherano y sobre todo de Piqué, al corte, sensacional.

En la segunda mitad se dio otra vuelta de tuerca en el apremio merengue y un par de errores en la salida de balón dieron a estos opciones de anotar. Se anuló un gol a Higuaín por falta de Cristiano sobre el 'jefecito' cuando él la había recibido antes de Piqué, el árbitro debió señalar la primera y dar libre directo a favor de los blancos pero no lo hizo. Ya teníamos lío.
Por si fuera poco, Iniesta acaba de romper la línea defensiva con un preciso pase a Pedro y éste bate a Casillas por el palo corto. Fue un duro golpe en la fe madridista que sólo tuvo respuesta en una buena jugada de Di María -el mejor junto a Casillas de los blancos en el cómputo global de los cuatro asaltos- que finiquitaba Marcelo.

A partir del empate todo fueron faltas y groserías que volvieron a deslucir un partido que fue más bonito que los anteriores. No sé si fue a causa del agotamiento, pero cuando parecía más posible dar un susto al Camp Nou, el Madrid se olvidó de los buenos minutos tras el descanso y se desesperó echando por tierra las pocas oportunidades que dejaba el 0-2 de la ida.

Cuando un hecho histórico de gozar de cuatro clásicos en veinte días podría haber dejado en nuestras retinas el recuerdo de dos grandes equipos peleando bajo banderas y estilos diferentes. Uno victorioso en dos competiciones y otro dignísimo y batallador rival ganador de la tercera; en la memoria queda un ambiente de adulteración que no se corresponde con la realidad y que no beneficia a ninguno de los contendientes. Bueno sí, a 'The Special One' sí, que el siempre gana.
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Episodio 3

Como primer apunte y antes de lo que respecta sólo al juego; patética actitud de jugadores, cuerpos técnicos y ayudantes en la previa, durante y después del partido. Generalizar es sinónimo de errar, pero en este caso me quedo cerca del 100%. La rueda de prensa del entrenador del Madrid la mañana antes del partido, la respuesta de Guardiola, las agresiones y exageraciones durante los 90 minutos y el esperpento final del técnico de Setúbal frente a los periodistas. Ahí, ten por seguro, muy pocos te van a apoyar. Obligar a un entrenador ajeno a sentir vergüenza por un título que ha ganado con todo su esfuerzo es irresponsable; te puedes quejar del arbitraje y será totalmente loable pero por ahí vas mal. Sólo puede disculparle en cierta manera lo que él mismo dijo por la mañana en cuanto a que no controla sus emociones cuando se siente perjudicado o frustrado ante una derrota. Puedes desviar la atención o lo que te de la gana, pero la última parte del monólogo tras el partido es totalmente censurable, tanto o más que la retransmisión de Telemadrid. Un insulto al resto de periodistas y entre ellos, a los comentaristas de este deporte.
Ahora vamos a lo que importa:

Real Madrid: Casillas, Arbeloa-Ramos-Albiol-Marcelo, Alonso-Lass-Pepe, Özil-Di María-Cristiano. En la vuelta al 4-3-3 del partido de liga con ninguna presión en la primer línea del rival. En 'ataque', Pepe, Alonso y un desastroso Albiol lanzaban balones en largo a la espalda de los laterales con poca precisión.

F.C. Barcelona: Valdés, Alves-Mascherano-Piqué-Puyol, Busquets-Keita-Xavi-Messi, Villa-Pedro. Giro de timón de Guardiola. Dados los problemas que tuvo el Barcelona en la primera parte de la final de Copa y cómo se solucionaron en la segunda llevando a Messi hacia atrás, el Barça forma con un 4-4-2 en ataque. La defensa muy amplia como siempre, la media cancha de cuatro hombres -Messi entre ellos- variando constantemente entre el rombo y la línea de 4 con los volantes muy abiertos. Villa y Pedro arriba se colocaba pegados a la cal de banda y dejaban un espacio enorme entre los centrales del Madrid y Messi. En ningún momento del partido los centrales salieron a presionar al argentino para no deshacer la línea de 4 defensiva y el trabajo de los 3 centrocampistas madridistas era insufrible. Presionar a 4 hombres en constante movimiento y sin ninguna ayuda.


Después de dos partidos en los que Mourinho mostró sus dotes tácticas ganando la partida en ese aspecto a su homólogo barcelonés, en este tercer episodio el Barcelona cambió su dibujo e hizo así más sencilla y menos conflictiva la salida de balón de Piqué. Metió descaradamente a Messi en el centro del campo e hizo retrasarse a Xavi unos metros para ayudar a Busquets. Resultó que si Pepe -el mejor del Madrid otra vez- quería perseguir a Xavi dejaba a Messi demasiado libre -primeros 15 o 20 minutos-, y si hacía el marcaje individual a la pulga el Barcelona salía casi a placer de la cueva. No obstante, con los blaugrana en el 70% de posesión, tan sólo hubo dos ocasiones de peligro en la primera mitad para ellos. Villa por derecha terminando con zurdazo cruzado y Xavi en buena parada de Casillas. Al poner los delanteros tan abiertos el Barcelona no podía ser de ninguna manera vertical. Dominio de balón sí, pero no aplastando al rival.
El Real por su parte hizo una primera parte ruinosa pero bajo el planteamiento de Mourinho, el 0-0 era bueno y así lo mostraron en cada minuto. Era cierto, el partido estaba para 0-0 pese a la incomparecencia ofensiva de los blancos -sólo un poderoso disparo de Cristiano en el 46 que topa en el pecho de Valdés-.

La desesperación de Cristiano ante la orden de no presionar arriba fue liquidada en el descanso, Mourinho reconocía su error y hacía un buen cambio. De nuevo Adebayor pasaba a ser la china en el zapato de Piqué y Mascherano y además CR pasaba a la banda, donde más daño hace hoy y siempre. Poquito a poco el Madrid fue saliendo más y más en la presión, llegando hasta Valdés en ocasiones, y así el partido se concibió en esta segunda mitad más parejo. En una de esas cabalgadas hacia delante para robar Pepe se excedía y con la plancha hacía falta al lateral derecho azulgrana (sólo resalto esta infracción y su decisión arbitral porque fue la más reseñable, porque, jugadas desagradables y sobre las que discutir hubo muchas por ambos lados). El línea de esa banda comunicaba al árbitro que la entrada era de roja, resolución rigurosa pero no escandalosa. Se vuelve a armar otro cisco.

El Barcelona conserva el mismo esquema y el Madrid pasa a dos líneas de 4 con Adebayor suelto arriba. Durante unos instantes parecen soportar los madridistas, pero en un balón a banda de Xavi tras romper por el medio Afellay gana a Marcelo -que resbala- en carrera y centra para la puntita de Messi. 0-1
Ese resultado no le servía a los locales y avanzaron en busca de la heroica, ahí aparece enorme, el crack rosarino y marca en un contra-ataque 1 contra 4 driblando a varios rivales. 0-2
Totalmente reprochable el último cambio de Guardiola. Mofa innecesaria sacando al único de los filiales que todavía no ha jugado con el primer equipo y que, precisamente, se ha hablado del interés blanco por él.

En cierta manera fue una pena que el partido cambiara tanto con la expulsión, aunque dio pie a goles y espectáculo. Se perdió en igualdad y se ganó en atractivo para el espectador imparcial pues hasta entonces fue una pelea táctica nada vistosa. Después de la expulsión el Madrid no supo cerrar bien como sí lo había hecho en liga, su jugador más importante bajo este esquema se fue y desmoronó mentalmente al grupo. La final de Wembley está casi decidida pero hay todavía por delante otra jornada europea.
Esta noche a disfrutar el Oporto-Villarreal, donde habrá mucho más fútbol y menos bronca.

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Episodio 2

Real Madrid: Casillas, Arbeloa-Ramos-Carvalho-Marcelo, Pepe-Alonso-Khedira-Özil-Di María, Cristiano Ronaldo. En un 4-5-1 que en ocasiones cambiaba a 4-3-3 para presionar y a un 5-4-1 con Di María cerrando las subidas de Dani Alves.

F.C. Barcelona: Pinto, Alves-Mascherano-Piqué-Adriano, Busquets-Xavi-Iniesta, Villa-Pedro-Messi. En su clásico 4-3-3 en ataque con esta vez los laterales un poco más arriba y presionando la salida de balón del rival. Como siempre.


Ambos equipos parecían plantear el partido de la misma manera que en el primer duelo si nos fijábamos en los onces iniciales. Efectivamente Özil salió de inicio y Mascherano acompañó a Piqué en la zaga, Benzema/Adebayor y Puyol fueron los damnificados. Sin embargo, la primera mitad no se pareció a nada que hubiésemos visto en ningún minuto de los dos enfrentamientos anteriores de esta temporada entre Madrid y Barça. Cuando los de Guardiola sacaban de puerta o los centrales buscaban a los laterales, Khedira y Di María se adelantaban 15 o 20 metros respecto al partido de liga del Bernabéu y formaban con Cristiano una línea de tres que provocó un cortocircuito definitivo en los primeros 45 minutos. No fue capaz el Barcelona de tirar a puerta en este periodo, y los de Mourinho disfrutaron de un par de ocasiones claras, de renombre el cabeceo de Pepe en las postrímerías de este primer tiempo. Los blancos le ganaban la partida a los blaugrana con claridad.

En la segunda parte el cansancio hizo mella en los once madridistas, lógico dado el ritmo de opresión de cada uno de ellos, y entonces el Barcelona se hizo con el balón. Desde el 46 hasta la salida de Adebayor el dominio fue total y absoluto de Xavi y Messi. Iniesta comenzó a encontrar su lugar después de haberse sentido un estorbo durante todo el primer lapso y al fin Pedro hizo daño al lateral derecho del Madrid. Se dieron varias ocasiones, entre ellas un gol de Villa bien anulado. Casillas hizo el resto. Con la salida en el minuto 24 de Adebayor los blancos conseguían respirar a ratos y evitaban el acoso continuo de hasta entonces. En los últimos compases de esta segunda mitad tuvo el Madrid alguna salida de peligro que también atajó Pinto. Lo justo, un empate a uno.

Preciosa imagen para la historia en el descanso entre el pitido final y la prórroga. Dos corrillos equidistantes a la línea que separa ambos campos formados por los planteles y equipos técnicos al completo ponían los pelos de punta. Guardiola y Mourinho lideraban dos charlas de ánimo y precisiones tácticas a sus jugadores antes del asalto final.
El hecho de no haber finiquitado el Barça después del dominio de la segunda parte dio un balón de oxígeno a los fatigados jugadores del Madrid, el Barcelona por su parte se hartaba de buscar sin resultados una manera de superar a Casillas. En un último esfuerzo, Angel Di María tiraba una pared rápida en banda izquierda y centraba para un remate de estética y eficacia sobresaliente del único que guardó unos cuantos sprints para la prórroga, Cristiano. Supo a partir de entonces poner el partido donde quería el Real Madrid y se llevó un enfrentamiento precioso; quizás no por bello como el gol, pero sí por la tensión y la encruzijada táctica que afrontaron José y Pep.

Después de pasar el trámite liguero hay que prepararse para el tercer asalto. Con las nuevas bajas de Adriano y Khedira (a la ya sabida de Carvalho) vuelve a abrirse el espacio a las permutas y variaciones tácticas. Hay tiempo para que el Barça aprenda a salir de la presión que hizo el Madrid en la primera parte, y para que éstos diseñen otro rompecabezas a los blaugrana. ¡Que siga el juego!
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Episodio 1

Real Madrid: Casillas, Ramos-Carvalho-Albiol-Marcelo, Pepe-Xabi-Khedira, Di María-Cristiano-Benzema. En algo similar a un 4-2-1-3 en las pocas veces que el Madrid salió con el balón jugado y en un 4-1-4-1 en defensa con Pepe intentando cortar el circuito del Barça entre líneas y presión arriba intermitente (sobre todo en los comienzos de ambas mitades).

F.C. Barcelona: Valdés, Alves-Puyol-Piqué-Adriano, Busquets-Xavi-Iniesta, Villa-Pedro-Messi. En su habitual 4-3-3 en ataque con la particularidad de mantener a Adriano con la marca de Cristiano aún teniendo la pelota en lugar de buscar el espacio que dejaba Ramos al cerrarse, y mismo sistema defensivo que siempre, presionando fuerte y rápido a la primera línea del rival.


Comienzo timorato de ambos equipos y posesión, como era habitual, para los visitantes. Combinaciones demasiado lentas en los primeros 15 o 20 minutos e intentos de contra a la espalda de Adriano para el Madrid. Después de sacarse la tensión inicial a la que obligaba sentir el ambiente en el estadio, las posesiones del Barcelona comienzan a ser más y más dañinas y Messi disfruta de la primera ocasión clara. Por su parte, el Madrid hace daño en jugadas a balón parado pese a no ejecutarlas a la perfección. Dos claras de 'la pulga' y otras de Cristiano en una contra y un córner que va desde el segundo al primer palo en el minuto 46 de la primera mitad. 0-0 al descanso. El equipo de Mourinho no puede salir con lucidez al ataque porque los balones largos de Khedira, Pepe, Carvalho y Albiol hacia CR y Di María no son ni por asomo de la precisión que se requiere.

Los locales no cambian nada tras el descanso y entonces sí que el Barça hace daño, comienzan las llegadas y con ellas el error de Albiol, que deja botar el balón y Villa lo aprovecha. Con el marcador a su favor y un jugador más viene el carrusel de toque, toque, toque que podíamos esperar que continuase hasta el minuto 90. Entró Özil, y pese a la inmensa calidad de éste el partido siguió por los mismos derroteros. Se lesionó Puyol y Keita fue más un problema en el pivote que una solución. Lo que de verdad creó problemas e inestabilidades en la defensa del Barcelona fue la entrada en el campo de Adebayor; en el juego de balones largos que hasta entonces no había servido para mucho ahora pasan cosas. Emmanuel la baja o deja un balón de cara en el medio que Özil caza para romper líneas en brillantes conducciones. Ahí mantuvo la verticalidad que pedía el esquema inicial y ganó en concreción de tres cuartos en adelante. En una jugada aislada llega la acción del empate.

Con el 1-1 todo planteamiento táctico se desmorona y en un toma y daca que sólo podía beneficiar a los locales las ocasiones van y vienen. Villa y Khedira no anotan. Termina el partido en empate y, como en los escrutinios electorales, todo el mundo declara estar contento frente a la prensa y con buenas sensaciones para el miércoles.
Para la final de Copa surgen variantes obligatorias en los dibujos de ambos equipos. Albiol no podrá jugar por la roja directa y eso hará más difícil poner a Pepe en ese pivote agresivo que trató de molestar a Xavi y Messi. La baja de Carvalho para la ida de la Champions hace el mismo efecto. Guardiola por su parte no podrá contar con Puyol lesionado y se presupone a Mascherano junto a Piqué.
Özil será titular y hará mejores las proyecciones de las bandas madridistas y veremos si Adebayor tiene oportunidad de volver a generar dificultades en la zaga blaugrana desde el once inicial. Del Barcelona no espero ninguna revolución, con lo mismo de hoy es favorito para Mestalla.
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1 + 1 no son 9

Manchester United: Owen Hargreaves, Anderson, Michael Carrick, Paul Scholes, Darren Fletcher, Darron Gibson.
Arsenal: Abou Diaby, Cesc Fábregas, Tomáš Rosický, Samir Nasri, Denílson, Alexandre Song, Jack Wilshere.
Manchester City: Michael Johnson, James Milner, Gareth Barry, David Silva, Patrick Vieira, Kelvin Etuhu, Nigel de Jong, Yaya Touré.
Chelsea FC: Michael Essien, Ramires, Frank Lampard, Yossi Benayoun, John Obi Mikel, Florent Malouda, Josh McEachran.
Tottenham: Tom Huddlestone, Jermaine Jenas, Rafael Van der Vaart, Wilson Palacios, Luka Modrić, Niko Kranjčar, Steven Pienaar.
Bayern Munich: Andreas Ottl, Mark Van Bommel, Danijel Pranjić, Thomas Müller, Luiz Gustavo, Bastian Schweinsteiger, Toni Kroos, Anatoliy Tymoschuk.
Inter de Milán: Dejan Stanković, Thiago Motta, Wesley Sneijder, Sulley Muntari, McDonald Mariga, Esteban Cambiasso, Philipe Coutinho.
Milán: Gennaro Gatuso, Clarence Seedorf, Mathieu Flamini, Andrea Pirlo, Massimo Ambrosini, Kevin-Prince Boateng.
Juventus: Felipe Melo, Mohamed Sissoko, Hasan Salihamidzić, Claudio Marchisio, Alberto Aquilani, Milos Krasić.
Villarreal CF: Javi Matilla, Marcos Senna, Borja Valero, Bruno Soriano, (Santi Cazorla).
FC Barcelona: Xavi Hernández, Andrés Iniesta, Javier Mascherano, Seydou Keita, Sergio Busquets, Thiago Alcántara.
Real Madrid CF: Fernando Gago, Mahamadou Diarra, (Kaká), Lassana Diarra, Esteban Granero, Xabi Alonso, Sergio Canales, Mesut Özil, Sami Khedira.

*en cursiva los de máximo nivel

Mediocentros, mediapuntas, volantes centrales y laterales. O lo que es más, los que pueden jugar y juegan alejados de la cal. Por el centro y sólo por el centro. Los que distribuyen, los que hacen jugar al resto. En lo que el FC Barcelona te domina una y otra vez.
Es cierto que echando la vista atrás hacia los equipos del técnico del Real Madrid, podemos ver que tiene cierta tendencia a jugar con varios delanteros. Cuando el equipo de Mourinho llega a portería quiere llegar con las máximas posibilidades de marcar; y eso, se hace con la mayor cantidad de delanteros rematadores posible dentro del campo. Hemos visto en los últimos años al Chelsea y al Inter acabar los partidos incluso con cuatro delanteros puros a la vez. Situados en banda, sí, pero situados al fin y al cabo en el campo. Por eso lleva pidiendo desde que llegó otro 9, otro asesino del área. Así, puede terminar el partido de Almería con Di María, Ronaldo, Özil, Benzema y ese otro 9 si lo cree conveniente. Incluso renunciando al doble mediocentro si la ocasión lo merece.

Sí, eso es cierto. ¿Pero qué le faltó al Real Madrid en el pinchazo del domingo? Lo de varias ocasiones fuera del Bernabéu. Un hombre, que igual que Xabi Alonso, corte cada despeje del rival en la frontal y te lo distribuya hacia ambos lados del ataque. Esto es posible que lo pueda hacer Granero pero no tiene el poderío ni la actitud defensiva para compaginarlo con la recuperación, algo fundamental para el portugués.
Para mí, en una vía para competir con el mejor rival que ha podido tener el conjunto blanco en su historia, debe hacer el máximo esfuerzo posible por un compañero de Alonso. Viendo los planteles de los grandes de Europa no me parece que el Real Madrid tenga una parcela ancha superior a la de éstos, como mucho del mismo nivel. Kaká sólo ha jugado bien en el 4-4-1-1 de Ancelotti, por tanto, es delantero. SÍ, DELANTERO. Khedira no da para tanto y Lass es más de lo mismo. Fuerza, ganas y físico.

La dinamita que tienen de tres cuartos en adelante acompañada de dos hombres capaces de abrir el campo en un par de toques haría del Madrid un equipo indescifrable. El problema es la cantidad ínfima de jugadores de este perfil que hay en el mercado; el inconveniente, el desembolso necesario para tal operación. Pero, ¿desde cuándo fue eso un problema para los de Chamartín?
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Estados de ánimo

El viernes llegué a casa a la una y media de la madrugada después de una cena tranquila con unos amigos y me senté delante del ordenador para amenizar la espera. La espera para un partido de la NBA que retransmitía Cuatro a las 3:10. Lo curioso es que el encuentro empezaba a las 2:00 pero como si estuviésemos en los comienzos de los 80, en España no se puede ver un partido de baloncesto americano gratuitamente y en abierto. Lo posponen una hora y cuarto por no sé qué absurda razón. Hasta aquí no hay nada raro, el año pasado era exactamente igual aún cuando tenemos casi más españoles en la NBA que muchos equipos ACB en sus plantillas.
Mientras esperaba, encendí la televisión y puse Cuatro por si había cambio de planes (pobre de mí). Para mi sorpresa, estaban retransmitiendo desde hace una hora y media y durante otra más un programa de hábitos, resolución de dudas y destrucción de mitos sobre sexualidad. Estaba confuso. Especialistas estadounidenses doblados con voces inquietantes se entremezclaban con escenas de sexo explícito y películas porno. Lo primero fue bajar el volumen para no despertar a familia y vecinos con gemidos de ultratumba. Lo segundo, atender a lo que tenía delante. Las explicaciones científicas y sensatas de tipos con gafas de culo de vaso se confundían con excentricidades de toda clase. El programa, directamente editado desde el averno se da a conocer como La Guía Sexual del siglo XXI. Espeluznante. Me encontraba a caballo entre la indignación, la incredulidad y una pizca de ira descontrolada. El partido comenzó y me dormí antes de que terminase el segundo cuarto, taza de café por delante.

Hoy entraba en el servicio dispuesto a afeitarme mi reprobable barba incipiente. Me cae mal y yo le caigo mal a ella, ambos lo sabemos y convivimos acorde a ello. Yo la maldigo cada día y ella me propina picores a destiempo, quid pro cuo. No hay espuma, mierda! De nuevo esa sensación de odio irracional enredada con agnosticismo. Bueno, no pasa nada, ya lo he hecho otras veces. Engancho mi Gillete, la del anuncio del taller de coches. Cuando la banda verde se pone blanca hay que cambiar la cuchilla. Como los neumáticos de los coches. La metáfora queda guay en la publicidad pero unas ruedas desgastadas no te hacen llorar de dolor. Eso fue lo que hice en cuanto acerqué el acero o lo que dios quiera que sea a la cara. Qué horror. En un gesto instintivo empecé a respirar por la boca y nariz indistintamente y a toda velocidad a la vez que pasaba la cuchilla una y otra vez. El dolor se había ido. Me sentía como una mujer barbuda dando a luz o Drenthe hiperventilando tras el penalti que forzó en el derbi. O al menos eso reflejaba el espejo.






A que venía esto..., ah sí, los estados de ánimo. Me fijaba ayer en el partido del Mallorca y me llamó la atención la comunión total de los once hombres de Laudrup. Últimamente me gusta fijarme en las celebraciones de los goles, pero no miro al que lo marca, sino al resto. Si hay piña, rabia o si levantan los brazos al unísono. Habla mucho de cada conjunto. Llegan hombres nuevos pero los elefantes del vestuario no les dejan hacerse con el mando o implantar la desgana en el césped. Martí, Ramis y compañía mantienen el grupo unido, no hay ego ni egos. Lo mismo para el Racing o la Real Sociedad, que no así para Málaga o Sevilla. Esto es precisamente lo que más me gusta de este "nuevo" Real Madrid, que marca el quinto al Racing en el Bernabéu y van todos a celebrarlo, como UNO. Casillas se ha convertido en un poderoso capitán, domina el ánimo de sus compañeros y se encarga de salir al encuentro de las críticas en los momentos más complicados. Justo lo que le hace falta a un equipo campeón. El éxito al fin y al cabo es consecuencia de la actitud.
¿Acaso se le ha olvidado a Tiger jugar al golf? ¡Le ha dejado su mujer por dios! no su entrenador o su hada madrina. Mientras se mensajeaba con sus furcias y su mujer le esperaba en casa ignorando la cornamenta que se le topaba con el techo Tiger metía las bolas, ahora ya no. Por eso los grandes campeones son gente de lo más común, capaces de mantener su ánimo constante. Mentes centradas que distinguen bien lo bueno de lo malo. El resto supongo que no se darán por aludidos.

Y qué es la vida sino un cúmulo de estados de ánimo que se solapan los unos con los otros.
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España ¿Se puede ganar un mundial?

¿Se puede ser más Santo que Casillas?
¿Alguien puede tener más raza que
Sergio Ramos?
¿Se puede ser más augusto que
Piqué?
¿Se puede tener más garra que
Puyol?
¿Puede ser alguien tan competente como
Capdevila?
¿Hay alguien que pueda hacer todo tan bien como
Busquets?
¿Volverá a haber un 5 tal después de
Xabi Alonso?
¿Hubo antes tanta inteligencia dentro de un campo,
Xavi Hernández?
¿Jugó antes un tercera división la final de una copa del Mundo,
Pedro?
¿Tuvo alguien tanta hambre de gol como
Villa?
¿Existe otro español que nos haya dado una Eurocopa,
Torres?
Iniesta, ¿SE PUEDE TENER MÁS TALENTO QUE TÚ? ¿eh? ¿SE PUEDE?

¿Podemos estar más henchidos después de lo que han hecho éstos?
¿Pudimos deleitarnos alguna vez así después de 115 minutos de angustia?
Se pudo, somos Campeones del Mundo 2010.
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Historia en nuestra piel

Alejémonos de la tragedia del ratito entre el 58 y el 60, demasiadas cosas ocurrieron en demasiado poco tiempo, cómo se sufrió. No hablemos de árbitros ni linieres, disfrutemos del gol.

Bendita galopada de Iniesta de izquierda a derecha, qué triángulo perfecto se formó en la media cancha. Xavi, con el toque más sutil que le dió su bota encaminó al pequeño malabarista a los tres cuartos. Al fin tuvo campo libre. Cuando el único objetivo era cazarle, ya era demasiado tarde para Paraguay, la historia se estaba escribiendo a golpe de altruismo y solidaridad. Nunca un pedazo de madera, metal o de lo que Dios quiera que estén hechos los postes fueron tan cruciales, nunca tuvieron a tantos millones de personas suplicando su favor. Diez centímetros de grosor en contacto con el Jabulani tenían la respuesta a nuestra escasez de fútbol y ocasiones de gol. Por tres veces quisieron ser protagonistas de un tanto que ya está guardado en un lugar preferencial de nuestras retinas, tenemos espacio en ellas para más. Y qué si las betas de la madera lo hubiesen rechazado hacia la otra dirección, y qué si un palo desviado unos milímetros hubiese cambiado el rumbo de todo, y qué, si la válvula del balón hubiese topado con el cilindro con tal suerte de volvernos a llevar las manos a la cabeza. Y qué si una malformación del césped hubiera podido llevarnos a la desilusión. Lo que tenemos es el más dulce puñal del 6 y el remate solemne del 7.

Sin sensación de saciedad, Somos semifinalistas del mundial.

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Cambiar tu estilo, cavar nuestra tumba

Acaba de perder la selección española el primer partido del mundial, estamos decepcionados y tanto más que el resto de veces. En esta ocasión parecía todo tan diferente...

¿Qué ha pasado?

El partido empezaba por los derroteros lógicos de un equipo muy superior, 70% de la posesión y protagonismo absoluto de Iniesta y Silva. Todos sonreíamos, ese era el sello de la Euro y la fase de grupos, el de hacer seguir al contrario la pelota con la mirada. Verdaderamente estábamos jugando como queremos, había mucho espacio para los laterales y los centrocampistas llegaban a zonas de remate con asiduidad. Lo que es más importante, el esférico rodaba y rodaba, RASO. Y nunca por arriba, siempre lejos de las alturas que tan poco dominamos.
Varias ocasiones, demasiadas para seguir con las gafas en el marcador 0-0.

El gol fue un mazo en plena cabeza, un gol muy similar a los pocos que encaja el FC Barcelona contra rivales hipotéticamente débiles. Ese Derdiyok de turno que pelea un balón sin peligro aparente, fue un golpe demasiado duro. Después, todo costaba el doble que antes y los balones entre líneas comenzaban a escasear. Nos cuesta mucho ir por detrás en el marcador, es un peso excesivo cuando se juega con tanta posesión. Al final tiendes a la verticalidad atropellada y eso no es lo nuestro. El revés no sólo afectó a los jugadores, en el banco se buscaba una solución que machacó las opciones que podían quedar.

Con la entrada de Torres y Navas nos convertimos en la España más previsible desde que EEUU nos ganó en la ConfeCup. Centros, centros, centros, y más centros que depejan los 6 o 7 jugadores que acumula Suiza en el área. Ni Onyewu es tan bueno como pareció entonces, ni los tronquetes elbéticos como nos ha hecho creer Camacho. Hasta el minuto sesenta eran árboles de raíces profundas y desde entonces colosos con dominio absoluto en los balones aéreos. Nos estábamos equivocando.
Tuvo el equipo un pequeño arreón en los primeros minutos tras el doble cambio, más por el ansia de los nuevos que por las cualidades de los Javieres. Luego, veinte minutos vacíos. NO SABEMOS REMATAR CENTROS LATERALES y hoy, hubo muchos. Todos despejados por Grichting, Bergen, Inler y un bárbaro Benaglio.

Saco una lectura constructiva, que no positiva. Ya nos hemos dado cuenta de lo que no nos sale. Juguemos con un sólo delantero, echemos a Villa a la banda izquierda si Iniesta (Dios no lo quiera) no puede con su edema, raseemos el balón. Apelemos a las palabras de Luis Aragonés.

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡HAY QUE TOCAR!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
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El camino del éxito

Quién tiene la bendita culpa de haber llevado al Atlético a la final de Copa y a las semis de la Europa League, cuál ha sido el rasgo diferenciador de este equipo con el que lanquidecía allá por Octubre del año pasado...
Pues bien, se ha encontrado la entidad con un entrenador que conoce muy bien los automatismos del fútbol y cómo utilizarlos. No se siente nada avergonzado por reconocer sus propias limitaciones para eliminarlas o al menos minusvalorarlas en el transcurso del juego. Suena sencillo, pero no está valorado en su justa medida.
Mientras Abel se obcecaba en adelantar la línea defensiva y mantener la posesión de la pelota, Quique desde un principio creyó que la plantilla no estaba capacitada para brillar con luz propia dentro de esos planteamientos y ha conseguido iluminar cada partido con trabajo táctico del primer al último jugador y libertad a los de arriba para marcar diferencias.
Se puede no estar de acuerdo con ciertas decisiones puntuales del técnico, los resultados hablan por sí mismos:

TEMPORADA 2009-2010: partidos oficiales
Goles encajados por partido (antes de Quique): 2,55
Goles encajados por partido (desde Quique hasta hoy): 1,29

Se encuadra hoy día en promedios semejantes a los de Deportivo de la Coruña (1,26) o Sevilla (1,27); sólo superado por los 'grandes', Mallorca o Espanyol. No es casualidad que haya pasado tantas eliminatorias directas desde Octubre hasta ahora.

Y es que en ocasiones la pelota no es sinónimo de nada saludable sino de ser previsible en ataque y frágil en defensa. No hay un estilo mejor ni peor, ese carácter lo deben proyectar los jugadores. El que se sienta en el banquillo tiene la tarea de acomodar a éstos en un marco afín a sus singularidades físicas y técnicas. Ese ha sido, más que cualquier otro, el gran logro del nuevo Atleti.
Ahora parecen buenos cierres a nuestros propios ojos atónitos los Ujfalusi, Domínguez y Perea cuando antes se les cargaba toda la responsabilidad de cada derrota. Reyes ya no es un vago redomado, es uno de los grandes talentos nacionales. ¡Qué decir de Assunçao! que disfruta del beneplácito de toda la grada y no nos imaginamos un once sin él.

En fin, un ejemplo más de la importancia que alcanzan los sistemas defensivos -de ayudas continuas- en el fútbol moderno de primer nivel. Los pilares fundamentales que rigen el éxito se localizan de medio campo hacia atrás. Empieza por no encajar y luego hablamos del resto, debía tener en su cabeza el pobre hombre de voz enroquecida y apariencia de mendicante cuando tuvo el atrevimiento de embarcarse en un viaje que prometía fuertes turbulencias.

Pueden estar de enhorabuena en la ribera del Manzanares, cuesta recordar por esos lares un conjunto tan confiado y seguro de aprovechar sus sinceras aspiraciones como este. Se han cargado en unos meses un peso de victimismo estancado desde hace años. ATLÉTICOS, denle gracias al míster.
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77 de 90 podría ser demasiado

Después de unos cuartos de final de Champions League apasionantes como quizás no se esperaba, se nos echa encima el partido por excelencia del deporte español y este año más que nunca epicentro de todas las miradas del mundo futbolístico. Y digo este año más que nunca porque el gran ojo se centra en el continente europeo, donde todos los campeonatos mantienen la tensión y la lucha por el título; y porque precisamente en España se vive un cara a cara tan imprevisible y con tantos precedentes que hace del enfrentamiento del sábado un evento que calificarían en las américas de imperdible. A más de uno le temblarán las piernas en el césped.

Ya a principios de temporada se temía una pelea por la liga BBVA acotada a Madrid y Barcelona; además, esto se tenía como un aspecto negativo que devaluaba la imagen de la competición. Después de unos meses podemos decir que se han cumplido esos temores aunque en mi opinión se debe más a una explicación en sentido positivo.
Así, interpreto el éxito de equipos como el "SuperDepor", Valencia o Sevilla años a como épocas de desastrosa dirección técnica y deportiva de los "grandes". Hoy, que ambos pasan por un momento dulce es natural que nadie les alcance cuando sólo ellos disfrutan de ventajas fiscales, de devolución de la deuda así como del apoyo de la administración pública.
No es casualidad entonces que dominen generalmente el torneo donde la regularidad o más bien la falta de ella es lo que te priva de ser el mejor en el largo plazo.

Cuesta recordar dos plantillas tan poderosas como las que tienen hoy Real Madrid y F.C.Barcelona coincidentes en el tiempo, por ahí viene la diferencia entre éstos y los demás. Para los que no estén de acuerdo, sólo les hacía falta ojear las principales casas de apuestas en Octubre o Noviembre de 2009, cuando lo menos rentable era aventurar que uno de ellos iba a resultar campeón de Europa.
Dicho esto, no puede ser todo tan bonito. Que ambos hayan sacado más del 85% de los puntos en juego a falta de ocho jornadas, que saquen 21 al tercero y unos cuantos más al cuarto y que parezca definitiva una diferencia mínima después del "clásico" necesita que el resto no esté haciendo bien su trabajo, por ahí podemos entender que haya al menos diez escuadras con posibilidades reales de entrar en Europa el curso que viene.

77 puntos sobre los 90 posibles deben ser demasiados para la Liga española, Liga que aspira a dejar de ser la de las estrellas para superar a la Premier y convertirse en la Mejor del Mundo.
Me uno en esta cuestión a los que se preocupan por el riesgo de estancarse en este patrón como ocurre en Portugal -entre otros países-.
Bipolar sí, pero no para siempre.
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A la sombra de un manzano

José María del Nido siempre ha gestionado la sociedad anónima que preside como tal, puede que el Sevilla sea el "club deportivo" que más se ha parecido en los últimos años a una empresa típica de cualquier sector. Compro barato, genero valor añadido con buen fútbol, vendo caro y dirijo los beneficios hacia nuevas inversiones (fichajes) y hacia los accionistas que me sustentan el capital fijo. Todo esto en un entorno de excepcional manejo de la parcela deportiva y confianza en los que hacen de mi compañía una referencia para los demás: mi general manager y mis técnicos.

Así, los títulos llegan y con ellos más beneficios, más confianza y más éxitos. Estamos hartos de escuchar el "presi" hablar fantásticamente de Monchi, de su entrenador, afición y jugadores. Todo es generar confianza. Todo marcha sobre ruedas, esa es la cuestión empresarial.


Cuando eres un empresario de renombre lo único que no quieres son imprevistos, y para el Sevilla la marcha de Juande a principios de la temporada 07/08 fue el palo más desestabilizador que podíamos haber imaginado cuando celebraban el segundo título de UEFA consecutivo. De repente te encuentras sin tu gurú en el césped y con la necesidad de encajar de inmediato un nuevo técnico en el vestuario. Como en todas las deciciones de Del Nido, primó la locuacidaz y subió a un hombre de la casa, alguien que conocía el sevillismo y cuyo futuro siempre había estado ligado al primer equipo (o aquello dijo José María en aquel momento, había que mostrar serenidad y convicción en lo perpretado).

Ese fue el problema endémico de Manolo Jiménez, la continua necesidad de espaldarazos por parte de la dirección del club. Toda vez que no se jugaba con fluidez, se perdían puntos en casa o la pelotita no entraba en la red, la sombra gigantesca de Juande Ramos sobrevolaba el estadio Sánchez Pizjuán. Y si por algo pueden caracterizarse los años post-Juande es por la crispación, controversia y continuas combulsiones en aspectos puramente futbolísticos.

Demasiado tosco en la forma de expresarse, exagerado en la manera de vivir los partidos y sobredimensionado en la propuesta en el terreno de juego. La actitud de Jiménez hacía volver a los años de Joaquín Caparrós, cuando el equipo no estaba entre los "grandes" del país. Por contra, el ex-técnico de Tottenham, Real Madrid y CSKA representaba la elegancia en la relación con prensa y jugadores, así como la plena relajación de todas ideas extremas. No se valió por sí mismo para hacer frente a las reminiscencias lógicas del aficionado, ahí no estuvo a la altura.


No obstante, los fracasos de Juande en Inglaterra y Rusia hicieron dejar a un lado la obsesión por el banquillo y se centraron las miradas en la marcha de los Keita, Poulsen y Alves como causa de la falta de excelencia en el ritmo y posesión de balón.

Esta temporada todo parecía estar bien encauzado; pero como en su comienzo, Manolo ha recibido tras cada encuentro unas declaraciones que calmaban los humos de sus detractores más fieros.


Por si fuera poco, un señorito de Jaén de nombre Gregorio y apellido Manzano te está peleando con un Mallorca arruinado el cuarto puesto en la liga BBVA. Es sólido en casa como pocos y aúna lo práctico con lo preciosista tan bien o mejor de lo que mostró en su día Ramos.

Si en once años el Sevilla no ha destituido a ningún entrenador, este año lo hará y creo que desde hace algo más de un mes -18 de Febrero- se tiene un repuesto de plena garantía para Junio.

Este no es nada menos que el último que ha ensombrecido el trabajo de Manolo Jiménez. Un manzano de copa alta y frondosa que persiste en un ambiente seco y caluroso como el del Mallorca actual.

Se fichará un míster interino que saque al equipo del bache emocional por el que está pasando para formar un nuevo proyecto este verano junto a Goyo y con la plena aceptación de todos los hispalenses.

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Ahora no hombre...

Una nueva rotura de tibia y peroné ha hecho estremecernos con algunas instantáneas grotescas y en algunos casos de morbo y ensañamiento gratuito. A veces da la sensación de no poder dejar de mirar la dichosa foto aunque la encuentres lo suficientemente desagradable como para no mirarla una última vez.

No pinches el vínculo si no quieres poner una mueca de desagrado


Varios son ya los futbolistas que en los últimos años han sufrido un shock tal: Manuel Pablo, Djibril Cissé por dos veces, Eduardo da Silva, Grégory Coupet, Filipe Luis y Aaron Ramsey el otro día.
Esta lesión te aparta una temporada de los campos de fútbol, pero no parece influir en la confianza del afectado una vez ya está disponible para su entrenador. Manuel Pablo no es el de antes básicamente porque perdió el mejor momento físico y mental de su carrera (la fuerza de su juego se ha mantenido después del lío con Giovanella). Hombres que se lesionaron más jóvenes como Cissé o Eduardo hoy no muestran secuelas en su juego y no hay diferencia con aquel jugador que no llevaba unos pocos clavos en la pierna "mala". No es una teoría contrastada y ojalá Filipe y Ramsey me den la razón el año que viene.

Cuando un deportista se rompe los ligamentos de la rodilla o se hace la famosa triada, el tiempo de baja y recuperación es similar al de rotura de tibia y peroné; y aunque la sensación de abatimineto no sea tan grande, lo cierto es que las consecuencias suelen ser mucho peores. Esa rodilla jamás vuelve a ser la de antes, pierde sensación de seguridad en el apoyo por muy bien que salga la cirujía.
Y ahí va lo curioso que le encuentro al tema. Los brazos a la cabeza de los compañeros y la sensación extendida de lástima tienen una doble interpretación: no cabe la menor duda que ver una pierna tronchada produce pavor al que lo ve en vivo y en directo; y aún con eso, veo una dosis sentimental común a casi todos los trances independiente del simple hecho de ver a un ser humano como tú doliéndose. Ese jugador que se lesiona siempre está en un momento de forma excepcional, tiene por delante un futuro brillante y el contratiempo de la lesión le priva de un premio que tenía bien merecido. Hablemos de Manuel Pablo y el Mundial de Japón y Corea (2002) que se fue al limbo, de Eduardo, y la Eurocopa de Austria y Suiza (2008) con una Croacia muy prometedora, de Filipe y su posibilidad de ocupar el vasto espacio de Roberto Carlos en la Canarinha, o de Ramsey -jugador británico-, y más probable relevo de Fábregas para el año que viene.

Es la inconveniencia de la lesión en ese justo instante, lo inoportuno del percance lo que lleva a ponerse en la piel del otro y sobresensibilizarse con el chico.

¡¡¿Por qué a ti?!! ¿¡¡Por qué ahora!!?

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Paralelamente antitéticos

Cabe pensar que el éxito futbolístico y deportivo en general está limitado a unos privilegiados que desde bien jóvenes aúnan capacidad de aprendizaje, esfuerzo, trabajo, personalidad, confianza en sí mismos, medios adecuados para desarrollar eso que hacen tan bien y que les gusta tanto y talento, sobre todo talento.
Los hay que tienen más de esto, los hay que tienen más de lo otro; pero parecen cualidades inherentes al profesional exitoso.

Veo el tacón de Guti y miro su fecha de nacimiento, miro su fecha de nacimiento y veo el tacón de Guti. Veo el palmarés de Guti y miro su fecha de nacimiento, miro su fecha de nacimiento y veo el palmarés de Guti.
Una leyenda, un genio rendido a un sólo club y una sola afición -diría si hubiese perdido la memoria-. Luego echas un vistazo atrás y resulta que no hay nada de eso. Hay vaselinas, zurdazos, grandes pases, pero también hay malas caras, expulsiones, controversias y banquillo, muchos minutos de banquillo.
Qué pena...

Veo el partido de Raúl en Riazor y miro su fecha de nacimiento, miro su fecha de nacimiento y veo el partido de Raúl en Riazor. Veo el palmarés de Raúl y miro su fecha de nacimiento, miro su fecha de nacimiento y veo el palmarés de Raúl.
Una leyenda, un genio rendido a un sólo club y una sola afición -digo en mis plenos cabales- que se encuentra hoy en la cuesta abajo de su brillantísima carrera. Luego echo un vistazo atrás y hay celebraciones, gloria y goles, muchos muchos goles.
Qué ironía...

Se dice que no debemos comparar jugadores cuando lo hacemos con Di Stéfano y Zidane, o con Cruyff y Maradona pues son de épocas diferentes, equipos diferentes, y tal y tal.
Raúl González y José María Gutiérrez han coincidido quince años en la misma situación y con los mismos entrenadores, ¿qué ha fallado en el 14?

Sería absurdo pensar que Raúl no tiene talento, pero es el caso más evidente del triunfo del trabajo, el esfuerzo, la mentalidad, el gusto por su empleo y la compenetración con el aficionado. Se cruza esto cronológica y geográficamente con el asunto más agrio de talento en bruto que se perdió por la falta de todo lo demás que necesita un líder.
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Deja deja, que se pierde mucho tiempo

Qué pena ha dado hoy el fútbol, qué triste ha sido ver algo tan grotesco en una Copa de Europa de fútbol-sala del siglo XXI.

Escribo en caliente y no ardiendo porque España ha ganado la tanda de penalties, pero esto no viene del oportunismo del 26 de Enero. No me explico cuál es la diferencia entre el fútbol y el resto de los deportes a la hora de adaptarse a las nuevas tecnologías y utilizarlas a su favor. Me parece tonta la discusión y tontos los que defienden la situación actual de indefensión que tienen los árbitros de fútbol del mundo. Como no creo que exista tal discusión sólo quiero introducir la viabilidad de la solución.

- Se cuenta con un 4º árbitro que puede disponer de un monitor.
- Los pinganillos ya se utilizan, no hay problema de comunicación.
- La tecnología está ahí, otra cosa es que nos olvidemos de ella y el pobre cámara pierda la pelota del plano cuando se chuta a puerta.
- Se tiene el ejemplo de otros deportes. Conocemos las ventajas y desventajas de cada sistema (sólo ciertas jugadas revisables, tener un tiempo limitado para pedir o tomar la decisión y muchas más directrices ya escritas).
- Se GANA tiempo y se pierden las protestas (tenemos el ejemplo de la CAN y el "golazo" de Ahmed Hassan en la prórroga de los cuartos de final)

Podría seguir pero no me apetece. Esta historia huele a chopped hace ya un buen tiempo.
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La figura del lateral

Acaba de ganar hace apenas unas horas el F.C. Barcelona el Mundialito de Clubes y me he sentido tentado por hablar de su "hazaña", su fútbol o su entrenador. Luego he reflexionado apenas un poquitín y efectivamente le viene grande a la primera entrada del blog.

Si quéreis leer algo sobre el tema no dudéis en visitar Planeta Axel en marca.com y una entrada referente a Guardiola memorable.

Ciertamente me voy a referir a algo relacionado con el éxito del Barça aunque en mi opinión lo está más de lo que puede parecer a primera vista. Los más espabilados ya sabrán por donde voy ¿no?

Estáis en lo cierto, voy a hablar de Dani Alves; pero no sólo de él, también lo haré a la vez de Rava, Breitner, Andrade, Kaltz, Thuram, Cafú o Roberto Carlos. Son todos grandes laterales de la historia del fútbol y tienen la suerte de mantener su nombre imborrable en los libros y retinas de los que disfrutaron de los equipos a los que pertenecieron.
Esa posición del campo tan ingrata, que te necesita ayudando al volante para atacar pero donde no puedes esperar que te echen una mano con el maldito extremo de turno.
Debes ser duro físicamente para hacer muchos kilómetros (como un medio centro), veloz para doblegar y que no te dobleguen (como un extremo), saber centrar decentemente (como cualquier jugador de banda) y manejarte en el juego aéreo para no verte superado en el balón parado. ¿Qué chaval de ocho añitos quiere llegar lleno de barro a casa y no poder decirle a Mamá que en el partido de hoy ha metido tres goles?

Pocos laterales se han podido pavonear de buena capacidad ofensiva y defensiva bien compaginadas, pero se puede decir que todos los conjuntos que sabemos recitar de memoria tenían uno. Allí donde hay triunfos y buen juego, hay un lateral derecho o izquierdo con una llegada descomunal que rompe los esquemas defensivos de los rivales (prueba a hacer memoria con ese equipo que tanto te gustó en su día).

Un lujo y probabilidad de éxito segura apostar por un lateral bien largo que haga de un volante apañadito una banda temible.
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